Sobre mí
Paula Pesich
— establecida en Barcelona. —
Mi trabajo nace del encuentro entre dos lugares: la memoria del lenguaje con el que crecí y la manera en que la naturaleza transforma todo lo que toca.
Mi camino
Soy argentina y vivo en Barcelona. Entre ambos lugares encontré una forma de entender la pintura como un espacio donde el movimiento, la conexión y la energía interior pueden convertirse en materia.
Mi camino comenzó en el diseño gráfico, donde aprendí a pensar a través de la composición, el color y el lenguaje visual. Con el tiempo, esa búsqueda encontró una forma más libre e intuitiva en la pintura.
Mi práctica
Trabajo principalmente con acrílico, construyendo cada obra mediante capas que aparecen, desaparecen, cubren y revelan. Cada gesto responde a un proceso de transformación más que a una imagen predeterminada.
No busco representar la naturaleza literalmente. Me interesa traducir su esencia: el ritmo, la fuerza, la suavidad y lo imprevisible. Cada pincelada intenta hacer visible aquello que normalmente permanece invisible.
El lenguaje también deja huella
Los nombres de mis obras forman parte de ese mismo proceso.
Muchas nacen de palabras del lunfardo, ese lenguaje popular rioplatense que creció en las calles de Buenos Aires y que conserva matices difíciles de traducir. Son palabras cargadas de movimiento, emoción e identidad.
Rebulú, Pulso, Mambo o La Vuelta no describen una imagen; nombran una energía. Funcionan como un puente entre mis raíces argentinas y mi práctica artística, donde el gesto, el color y la materia continúan aquello que las palabras apenas alcanzan a insinuar.
Para mí, pintar es hacer tangible un instante: el momento en que la energía encuentra una forma y permanece.